Lo que debes saber:

Los mejores sitios para descargar música clásica gratis y de forma legal.

URL destacada (musopen.org)https://musopen.org/

Hoy en la mañana, me disponía a quejarme por lo impresentable que es que no exista un repositorio abierto con toda la música clásica que ha caído en el dominio público. Sin embargo, luego de un par de búsquedas en Google, me tuve que tragar mis palabras, ya que existen varias iniciativas al respecto.

En el presente artículo, me propongo presentar cual es la razón detrás de por qué no toda la música clásica está a disposición de forma libre y gratuita, a pesar de encontrarse en el dominio público; y cuales son las principales iniciativas que intentan remediar este triste estado de cosas.

El problema

Es bastante lógico asumir que, ya que la mayoría de los grandes compositores de música clásica han muerto hace más de 70 años, toda su música se encuentra liberada y a disposición de quien quiera disfrutarla. Esto es, paradójicamente, cierto y falso a la vez.

Es efectivo, en el sentido de que el contenido de las obras se encuentra liberado. Cualquiera es libre de interpretar públicamente la novena sinfonía de Beethoven o de hacer una obra derivada, sin el consentimiento de sus herederos.

No es efectivo en la práctica, porque a pesar de haber caído en el dominio público, uno de los principales usos que el público desea realizar con la obras, a saber, escucharlas y disfrutarlas, sigue protegida por un tipo especial de derechos: los derechos conexos.

¿Qué son los derechos conexos?

Los derechos conexos no son derechos que protejan al autor, sino a los intérpretes de la obra.

Los derechos conexos no son derechos que protejan al autor, sino a los intérpretes de la obra. En este caso específico, se trataría los derechos patrimoniales de las orquestas y filarmónicas sobre la interpretación de obras que se encuentran en el dominio público. De esta forma, el Convenio de Roma (1961), pionero en esta materia, obligó a sus países signatarios a proteger las interpretaciones por un plazo de 20 años, el Acuerdo sobre los Aspectos de los Derechos de Propiedad Intelectual relacionados con el Comercio (ADPIC, 1994) extendió dicho plazo a 50 años y nuestra ley nacional (artículo 70 de la Ley de Propiedad Industrial) establece un plazo de 70 años, el mismo que para los artistas (!). Dicho plazo, que va más allá que nuestras obligaciones internacionales, fue establecido en el TLC Chile-EEUU (2003).

En la práctica, esto significa que para que puedas disfrutar, descargar y compartir libremente una grabación de tu sinfonía favorita del siglo XVIII, ésta debe tener al menos 70 años de antigüedad, desde el momento de su interpretación.

En la práctica, esto significa que para que puedas disfrutar, descargar y compartir libremente una grabación de tu sinfonía favorita del siglo XVIII, ésta debe tener al menos 70 años de antigüedad, desde el momento de su interpretación. Si bien es cierto que podrías utilizar libremente cualquier grabación que haya sido realizada antes de 1944, lo cierto es que la calidad sería bastante deficiente.

Más trágico aún, como lo describió Lawrence Lessig en su libro “Free Culture“, ya que la mayoría de esas grabaciones ya no tiene un uso comercial, simplemente están guardando polvo. No cumplen un propósito para los intérpretes, y le son negadas al público, sin beneficio para ninguna de las dos partes. De hecho, para poder solicitarle autorización a los intérpretes, la cual probablemente otorgarían, es necesario contactar a cada uno de los miembros de la orquesta (a veces cientos), o a sus herederos. Esto hace que sea más razonable simplemente comprar el CD en Amazon, con el desincentivo que eso significa para el acceso de este tipo de obras que esto implica.

Por tanto, el desafío para cualquier repositorio que desee presentarle al público una colección importante de obras para su disfrute, es realizar un trabajo de arqueología de buenas grabaciones con más de 70 años. La otra alternativa, es conseguir orquestas y filarmónicas que estén dispuestas a liberar sus interpretaciones en licencias abiertas.

Las soluciones

A continuación, una pequeña lista de lo que yo considero como las mejores iniciativas de repositorios abiertos de música clásica.

Musopen.org

Musopen es una organización sin fines de lucro, enfocada en proveer acceso a la música creando recursos gratuitos y materiales educativos. Provee grabaciones, hojas de música y libros de textos al público gratuitamente, sin restricciones de derecho de autor. En simple, su misión es liberar la música.

Wikipedia:Sound/list

Wikipedia nunca falla. Además de ser la enciclopedia más grande del mundo, tiene una de las mayores colecciones de música clásica puesta a disposición del público.

La música se encuentra en formato .ogg. Si tu reproductor es incompatible con dicho formato, lo mejor que puedes hacer es ingresar al artículo de la obra, donde probablemente se encuentre en varios formatos.

Classic Cat

Classic Cat es una especie de Google de la música clásica. Hay una serie de instituciones, como orquestas juveniles y otras iniciativas, que suben y liberan sus interpretaciones a Internet. Sin embargo, es difícil encontrar individualmente cada una de ellas. Classic Cat te ayuda justamente a eso.

Conclusión

La humanidad ha generado un gigantesco acervo cultural a través de los siglos. Gran parte de esa rica herencia ya se encuentra formalmente a su disposición, pero sin la capacidad de poder escuchar, descargar y compartir dicha música interpretada, ese derecho se transforma en un derecho vacío. Las iniciativas detalladas más arriba, justamente son un intento para poner a disposición de la humanidad lo que ella misma ha producido.

Imagen de audio en dominio público creada por gubodup

FuentePablo Agustín Viollier, manzana Mecanaica, contenido con licencia CC.