Lo que debes saber:

Sala Civil de la Corte Suprema de Justicia establece la diferencia entre jurisprudencia, precedente judicial y doctrina probable

La jurisprudencia, el precedente y la doctrina probable son expresiones usualmente empleadas por los abogados en su ejercicio, de ello se deriva que en muchas ocasiones sea dable confundirlas entre sí, tal es el caso de una confusión más cuasi lógica como la que se da entre antecedente y precedente judicial, aspecto planteado por derechotk.com en la publicación: Diferencias entre precedente y antecedente judicial.  La presente publicación se realiza sin perjuicio de lo consignado por la Corte Constitucional en la reciente sentencia C-621 de 2015, Magistrado Ponente: Jorge Ignacio Pretelt Chaljub, sentencia en la cual la Corte Constitucional precisa acerca de las diferencias entre la doctrina probable y el precedente judicial obligatorio.

Con lo depuesto la Corte Suprema de Justicia en sentencia del 5 de agosto de 2014 precisó las diferencias entre los citados instrumentos en la forma que se pasa a referenciar.

Jurisprudencia.

Desde el punto de vista etimológico, la palabra jurisprudencia se deriva del latín iuris prudentia  que significa prudencia, sabiduría; y del griego frónesis, que traduce valoración y conocimiento de lo justo e injusto para practicar lo primero y evitar lo segundo.

Por su parte, la Real Academia Española, define la palabra “jurisprudencia” (Del lat. iurisprudentĭa), como la “1. f. Ciencia del derecho. 2. f. Conjunto de las sentencias de los tribunales, y doctrina que contienen. 3. f. Criterio sobre un problema jurídico establecido por una pluralidad de sentencias concordes[1].

A su turno, atendiendo la definición doctrinal, se tiene entonces que Guillermo Cabanellas la identifica como: “la doctrina que se deduce del conjunto de las sentencias de los tribunales”;  “(…) Conjunto de sentencias que determinan un criterio acerca de un problema jurídico omitido u oscuro de los textos positivos o en otras fuentes del Derecho (…)”. por otra parte, Justiniano la definió como “Divinarum atque humanarum rerum notitia, justi atque  injustique scientia“, queriendo significar que la jurisprudencia es el conocimiento de las cosas divinas y humanas, la ciencia de lo justo e injusto.

De lo depuesto, pude vislumbrarse que las primeras conceptualizaciones caracterizan la jurisprudencia como la ciencia de lo justo o injusto, el arte de lo bueno y de lo equitativo, la prudencia como virtud[2] (la areté), la sabiduría; razón por la cual, Justiniano y sus intérpretes, la identifican como ciencia de las cosas divinas y humanas, la ciencia del derecho, la de los jurisconsultos o jurisprudentes.

De tal suerte, puede decirse que la jurisprudencia es concebida  como la doctrina que sientan o elaboran los tribunales y las cortes a través de sus decisiones, consolidándose como el constructo teórico del cual se apropian los juristas, para referirlo a la prudencia que debe tener el juez y a la equidad que debe observar para resolver los conflictos jurídicos sometidos a su conocimiento. Y pacífico ha sido para nuestra familia jurídica, que además, es una fuente formal del derecho, ora principal o ya secundaria, con una notoria incidencia en la elaboración del razonamiento jurídico y en la solución de casos. Valga decir que al respecto se debe consultar el sentido dado a través de la jurisprudencia al artículo 230 de la Constitución.

Precedente judicial.  

La Real Academia de la Lengua, enuncia que precedente viene de preceder; lat. praecēdens, -entis, y lo define como: “1. adj. Que precede o es anterior y primero en el orden de la colocación o de los tiempos. 2. m. antecedente (‖ acción o dicho anterior). 3. m. Aplicación de una resolución anterior en un caso igual o semejante al que se presenta[3].

La expresión precedente se deriva, por tanto, del verbo preceder, esto es, aquello que es anterior  y primero en el orden o en el tiempo; por ello es sinónimo de antecedente. Aplicada entonces, la categoría en cuestión frente al concepto a la jurisprudencia, podemos señalar que precedente es una decisión relativa a un caso particular  que es anterior y primera frente a otras decisiones y que fija reglas utilizables para otros casos sucesivos o posteriores, en forma persuasiva o vinculante; y como tales, susceptibles de ser universalizada  para ser aplicada como criterio de decisión, dando identidad jurídica y unidad conceptual al ordenamiento jurídico.

Conforme a tal noción, el precedente es la primera decisión de un juez o tribunal de mayor jerarquía (precedente vertical), o del propio juez (precedente horizontal o autoprecedente), que es acogida en casos ulteriores, sucesivos o posteriores en forma persuasiva o vinculante por el propio juez o por los jueces de menor jerarquía, adquiriendo efectos normativos para casos posteriores.

Doctrina probable.

La doctrina probable en derecho nacional, corresponde a la categoría  francesa de la “jurisprudence constante”; y a la conocida en España como  la “doctrinal legal”, institución encaminada a llenar vacíos, interpretar problemas jurídicos y brindar soluciones a lagunas jurídicas, con fundamento en la jurisprudencia de las cortes de  casación.

Al margen de los antecedentes históricos, esta Corte, ha prohijado y desarrollado una ardua y consistente tarea en su función casacional de unificar la jurisprudencia – función nomofiláctica-, con fundamento en la doctrina probable, prevista expresa y límpidamente en un precepto con más de un siglo de vigencia, que inclusive en época no muy reciente, resistió los embates de inconstitucionalidad[4]. Se trata del art. 4 de la Ley 169 de 1896, el cual sin titubeos edifica una categoría bien diferenciada de los conceptos de jurisprudencia y de precedente, a los cuales  se aludió antelarmente y que indiscriminadamente menciona el recurrente en casación.

El precepto en cuestión dispone: “Tres decisiones uniformes dadas por la Corte Suprema como Tribunal de Casación sobre un mismo punto de derecho constituyen doctrina probable, y los jueces podrán aplicarla en casos análogos, lo cual no obsta para que la Corte varíe la doctrina en caso de que jugué erróneas las decisiones anteriores”. Se trata entonces, de un concepto que nace en Colombia con la Ley 169 de 1896, cuya inmediata antecesora fue la doctrina legal española.

Como corolario, se tiene entonces que son claras las razones jurídicas que diferencian a una y otra institución, razones que por demás  no generan duda alguna en cuanto a su significado, así como en lo que respecta a su determinación e importancia en la diáspora jurídica. Con el fin de profundizar al respecto, se recomienda consultar el Blawg jurídico: derechopublicomd.blogspot.com.co, de Mario Daza que en su publicación, Las diferencias entre precedente, jurisprudencia, doctrina probable y doctrina constitucional, vislumbra otros aspectos adyacentes tratados en el presente post.

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA. SALA DE CASACIÓN CIVIL. Magistrado Ponente LUIS ARMANDO TOLOSA VILLABONA. SC10304-2014. Radicación: 11001-31-10-015-2006-00936-01. (Aprobado en sala de siete de julio de dos mil catorce) Bogotá, D. C., cinco (5) de agosto de dos mil catorce (2014).

[1] RAE. Diccionario esencial de la lengua española. 22 edic. Madrid. Espasa Calpe, 2006, p. 862

[2] La virtud es definida por el Diccionario de la RAE como: “Actividad o fuerza de las cosas para producir o causar sus efectos (…). Eficacia de una cosa para conservar o restablecer la salud corporal. (…) Fuerza, vigor o valor.(…) Poder o potestad de obrar.(…) Hábito de obrar bien, independientemente de los preceptos de la ley, por sola la bondad de la operación y conformidad con la razón natural” RAE. Diccionario esencial de la lengua española. 22 edic. Madrid. Espasa Calpe, 2006, p. 1526. Para el pensamiento griego es la areté, categoría que caracteriza a las personas que ostentan un comportamiento recto y prudente.

By: anfequisa, imagen via: sarbu-abogados.eu

[3] RAE. Diccionario esencial de la lengua española. 22 edic. Madrid. Espasa Calpe, 2006, p. 1188

[4] CConst. Sentencia C-836 agosto nueve (9) de dos mil uno (2001), exped. D 3374.

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