Lo que debes saber:

José Aguirre & Sus Amigos abren Ajazzgo 2014 en Cali.

Como si se tratara de una pléyade de eruditos músicos. Es quizás la expresión resultante del majestuoso show de aquella noche caleña del 10 de septiembre de 2014 en el Teatro Municipal Enrique Buenaventura. El show de apertura de la edición 14° encuentro de creadores de jazz fusión & experimental, Ajazzgo, tuvo como gran atracción ver escena a un local, hijo de la casa, José Aguirre, artista que con una vasta experiencia y calidad interpretativa ha sido productor y músico de icónicas orquestas de Colombia como: Los del Caney, el Grupo Niche y Guayacán; ello sin contar con la honrosa posición de poder grabar con estandartes de la música latina como: Luís Enrique, La India, Tito Nieves, Bobby Cruz y Marc Anthony entre otros tantos.

 Este encuentro de José Aguirre denominado por el mismo, “José Aguirre & Sus Amigos” traía como plato fuerte artistas locales de amplia recordación como: Cesar Mora, Mauro Castillo, Adriana Chamorro (su esposa) y Marlín Murillo, y como no mencionar  el gran acompañamiento del violín de la Salsa, el artista cubano Alfredo de la Fe, todos ellos dentro de un contexto artístico propio de espacios en los que lo único existente en la fas es el vínculo de la amistad, que como no, fue palpable por el público en cada una de las notas que en compás de soul, Bossa Nova, Jazz latino, cha cha chá y aguabajo, se desplegaron en el clásico recinto municipal de Cali.

 Siendo las 8 de la noche la hora pactada para el inicio de este encuentro de amigos que como si fuera poco, contaba también con la presencia de músicos colombianos como: Álvaro Cabarcas, ‘Pelusa’  pianista invitado, Víctor Aguirre en el piano, Andrés Pinzón –de Herencia de Timbiquí- en la guitarra, Denilson Ibargüen en la percusión, Andrés Escobar en la batería, Luis Sandoval en el bajo y Carlos Sarria en la percusión, cada uno de ellos cerca de las 8 y 30 empezaron a hacer lo propio una vez fue marcado el comienzo por el Gran José Aguirre de vistoso atuendo, blazer y  zapatos rojos, lo que presagiaba una apasionante encuentro artístico y cultural del que por supuesto tenía como broche la complicidad del público caleño que a esa hora ya ocupaba más de un 70% de la capacidad el teatro municipal.

 Luego de unas cortas palabras de apertura y agradecimiento a los sponsor e instituciones que hacen posible cada año este encuentro con la música fusión y experimental, empezó la presentación con una canción realizada por José Aguirre exclusivamente para este festival, llamada  Brisa caleña. Después en un apacible momento propio de cuando se escucha un susurro al oído dotado de excelsa interpretación instrumental, José, cerciorándose de la presencia en el público de Cristina, hija del fenecido director, arreglista y compositor del grupo Niche Jairo Varela y precisando que el citado cantautor chocoano dos meses antes de su muerte había conocido y autorizado el proyecto de canciones del Grupo Niche en tiempo de Jazz, con la fulminante advertencia que autorizaba esa grabación solo instrumental, sin voces, el trompetista caleño empezó a interpretar ‘Mi pueblo natal’, canción dedicada a la tierra natal de Jairo Varela, Quibdó—chocó, ejecución que contó con la colaboración de Álvaro Cabarcas, ‘Pelusa’  en el piano de cola.

 De ahí en adelante José Aguirre & Sus Amigos, generosos con los asistentes interpretaron: hagamos lo que diga el corazón en una versión arriesgada entre soul y Bossa Nova, tiempo después imponente en escena aparece Marlín Murillo cantando un aguabajo llamado parió la luna seguido del clásico de la salsa  las caras lindas en una magistral muestra de talento de la cantante y cantaora oriunda de buenaventura.

 Después, Adriana Chamorro, esposa de José Aguirre y una de las grandes precursoras de las orquestas caleñas femeninas, cantó con sobrada pasión boleros, destacándose dentro de estos, te busco, canción famosamente conocida en la voz de Matilde Díaz con la orquesta de Lucho Bermúdez que como era obvio a esa hora de la noche, envolvía de pasión y gozo al público que con su despliegue en el escenario pretendió seguirla en la letra.

 De ahí en adelante Mauro Castillo, un tímido de expresión y de gestos pero grande en interpretación vocal, cantó música del pacífico con un solo de trombón magistral, que evidenció sobradamente sus dotes de músico, que con esa generosa intención de darse al público contagió en instantes a todos los asistentes, o mejor a casi todos, porque a esa hora un alto dignatario municipal de usual atuendo costeño, guayabera, parecía estar más interesado en el deleite de una leche caliente con galleticas, más que por el despliegue que en escenario estilaban todos los músicos en las tablas al son de alboroto, título de una de las canciones de Mauro.

 Pasada la noche y con algo de desparpajo, hace presencia de una manera inusual Cesar Mora artista caleño radicado en la capital, que sorpresivamente y apelando a sollozas e intrépidas bromas  apareció por la puerta de entrada al teatro que a esa hora empezaba a presenciar en escena a un artista en todo el sentido de la palabra, que no obstante su exigua estatura muestra una magna versatilidad, jocosidad y sentir en cada una de sus expresiones. En un momento memorable de aquel día Cesar Mora entonó de sentida manera un bolero que dice él lo sacó de comer cable en la fría Bogotá, una composición suya muy bien lograda; este chistoso hombrecillo de apenas quizás un metro sesenta deleitó al público en aquellos instantes de su turno amistoso con José Aguirre, pero eso no era todo,  tiempo después, de su parte vendría algo mejor para la clausura del evento.

 En ese orden aparece en el escenario el icónico artista cubano, apodado por algunos como leyenda viva de la salsa, el violín de la salsa, Alfredo de la Fe, quien luego de recordar sus 14 años de vida en Colombia y sin ahorrarse esfuerzos en mostrar su pasión por este país, interpretó piezas del Jazz de la mano de José Aguirre a tal punto que en un instante y producto de un reto personal el público los ovacionó, ellos equivocados de quien fue el ganador, finalmente entendieron que el ganador de ese descabellado fulgor musical habían sido los asistentes, de ahí en adelante risas y pasión entre unos y otros,  momento en que con una estruendosa participación Denilson Ibargüen con sus tumbadoras entronizó un llamado a la cordura con otro duelo con José, en el que lógicamente ya sabrán quien ganó. El mismo público espectador.

 Finalmente Cesar Mora termina el concierto con un breve homenajea a los recién fenecidos artistas Gustavo Cerati y Miltinho y como no decirlo, con una añoranza por la tolerancia de un país que discute su futuro en un palmarés de anhelos y reconciliación, que apenas a esas horas de la noche y en pleno colofón del evento era el preludio de una reconocida canción del Maestro Cesar, Canela, canción que funda su identidad y sujeción al más profundo sentir del público, por ser la preferida del infamemente fustigado periodista Jaime Garzón.

 Quien estila estas líneas como autor, tiene por decir que es un gusto tener en memoria tan afables momentos dotados de mística, espacios en los que la música infamemente se apodera de todos los sentidos, donde pareciera el tiempo detenerse en el vaivén de  un amplio despliegue de sonidos  y sonoridades aún desconocidas, que no decir de la presencia y compañía de quien deleitosamente y con el más sano de los ánimos, me invita a presenciar de tan místico y hermoso encuentro con el arte hecho apacibles sonidos y fuertes golpetazos en mi sentir. Gracias a la vida Chimpun.

By:anfequisa,

Comentar

Su dirección de correo electrónico no será publicada.Los campos necesarios están marcados *

*